lunes, 20 de abril de 2015

ÁRBOL DE CONVIVENCIA

¨nuestros árboles de convivencia creados por alumnos y profesores de Infantil y Primaria. Nuestro primer árbol surge en sexto y la idea rápidamente se extiende por todo el centro de ahí que decidimos crear uno entre todos y colocarlo en una zona muy visible como es el pasillo por donde todos subimos del patio de recreo. Las hojas y su contenido penetran en toda la comunidad y esperamos que sirva para fomentar más la buena convivencia.

viernes, 27 de marzo de 2015

FRUTA EN LA ESCUELA


En el cole, estamos participando en el programa "Fruta en la escuela" ofertado por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte. Gracias al cual nos traen fruta para comer en el recreo, y ayudar a mejorar nuestros hábitos alimenticios.
Los profesores y los alumnos de quinto y sexto ayudan a los pequeños pelando y repartiendo la fruta en las clases, y así, todos disfrutamos de fruta sana y fresca.
Haz clic en el titulo y veras....

miércoles, 18 de marzo de 2015

AGRADECIMIENTO A NUESTRA ORIENTADORA.

Todo el claustro de profesores y profesoras del Colegio Público Santa Bárbara queremos agradecer a nuestra orientadora Dña. Begoña Cañete Chalver la colaboración en nuestro proyecto,  su ayuda y la documentación aportada para desarrollarlo.
Gracias Begoña.

CONSEJOS PARA LAS FAMILIAS QUE PUEDEN CONTRIBUIR AL ROL EDUCATIVO CON LOS HIJOS E HIJAS

Este nuevo documento aportado por nuestra orientadora Begoña Cañete Chalver del EOEP de Siero nos da pautas a los padres y madres. Esperamos que os resulten de interés.

CONSEJOS PARA LAS FAMILIAS QUE PUEDEN CONTRIBUIR AL ROL EDUCATIVO CON LOS HIJOS E HIJAS.
La incorporación de la mujer al mundo del trabajo, el acceso masivo a las nuevas tecnologías de la comunicación, adicciones, etc. hace que existan problemáticas hasta ahora desconocidas. Por ese motivo, ahora es más importante que nunca facilitar orientaciones a las familias que contribuyan a ese importante y difícil rol de educar a nuestros hijos.

Pasar de más consecuencias con menos palabras, a más comunicación con menos consecuencias es apropiado a medida que el niño entra en la adolescencia.

Si los niños se hacen los sordos continuamente cuando se les pide algo no es porque sean sordos. Se trata de una tendencia a desconectar hasta que el volumen de la voz paterna llega a un punto crítico determinado en el que el niño sabe que la cosa se está poniendo seria.
COMUNICACIÓN CON LOS HIJOS
Para acabar con este problema se requieren dos ingredientes esenciales: los padres tienen que decir lo que piensan y pensar lo que dicen. Es decir deben elegir sus palabras con cuidado y después apoyarlas con acciones justas, consecuentes y con sentido. El niño aprenderá rápidamente a escuchar la primera vez que se le pida algo. Para lograr esto es preciso:
           Establecer un contacto visual. Ya que los niños se distraen con tanta facilidad, los padres deben asegurarse de que el niño les mira cuando le están hablando. Este podría ser el factor más importante para conseguir que el niño siga las instrucciones de sus padres o simplemente para que escuche. Hay que enseñar lo que significa el contacto visual. Enseñar con el juego de las miradas: Sentarse cara a cara a. aproximadamente un metro de distancia y ver quién es el primero en desviar la mirada. Cronometre al niño, indicándole cuánto tiempo aguantó la mirada. Si el niño es muy tímido o se siente incómodo mirando directamente a los ojos de sus padres, conviene enseñarle a mirar a la boca o a toda la cara.

       Hay veces en las que es necesario usar el contacto físico para conseguir la atención de un niño. En este caso, es conveniente tocarle ligeramente el hombro o, si es necesario, orientarle hacia sí colocándole las manos sobre el hombro y girando al niño suavemente. Hay que usar esta técnica sólo como recurso e intentar eliminarla en seguida. En un niño más mayor un mero rozamiento de hombro podría provocar una confrontación inmediata en vez de conseguir que escuchara. Cuando el niño mira a sus padres cuando éstos están hablando, es bueno elogiarle por ello y manifestarle que se le agradece. Más adelante, se le puede elogiar por escuchar y por hacer lo que se le pide sin demora.

      Hablar con voz sosegada y firme. Si siempre se habla al niño con voz severa o se levanta la voz al pedirle algo, aprenderá a desconectar hasta que la voz de sus padres alcance el volumen máximo. Si los padres se dan cuenta de que cada vez levantan más la voz deben detenerse, respirar profundamente, restablecer el contacto visual, hablar lentamente y con mucha claridad. Decir, «Carlos (con largas pausas entre palabra y palabra, contacto visual) quiero...que...recojas...tu...ropa. y...la...pongas...en...el...cesto...ahora».

       Evitar utilizar preguntas en lugar de afirmaciones. Si se le dice al niño, «¿Qué tal si recoges la ropa?» no sería de extrañar que contestara, «¡Ahora no!». Si se le dice, «Ahora podemos fregar los platos», le da lugar a decir «No, ahora no». Cuando no hay ninguna duda sobre lo que se quiere que haga el niño hay que hacer afirmaciones definitivas que le indiquen exactamente lo que tiene que hacer, cuándo, dónde y como.

    Utilizar frases sencillas. No se deben usar palabras que el niño no comprenda. Hable clara y sencillamente. No hable demasiado. Las instrucciones o explicaciones largas pueden hacer que el niño pierda interés o se olvide de lo que se le dijo al principio. Los niños tienen una capacidad limitada para recordar retahílas de información verbal. La comunicación corta y simple con su consecuencia lógica será comprendida y recordada infinitamente mejor que un largo discurso. En vez de extenderse sobre la responsabilidad, el significado del dinero y la inflación mundial, es mejor ofrecer al niño una elección clara: «O guardas la bicicleta ahora o no la verás durante el fin de semana».

Decir al niño lo que se piensa. Los padres deben explicar al niño los sentimientos que producen sus acciones o actitudes en lugar de criticarle directamente. Por ejemplo, «Me enfado mucho cuando dejas el cuarto de baño desordenado y lo tengo que limpiar yo». O, «Temía que te hubieras perdido cuando no llegaste a casa a la hora». Si se conjugan las frases en primera persona en lugar de en segunda se puede evitar la crítica, las culpabilidades, o el ataque directo sin dejar por ello de expresar emociones fuertes con eficacia.
Nos ha llamado la atención este documento que nos ha facilitado nuestra orientadora. Esperamos que os resulte de interés.
CARTA DE UN HIJO A SU PADRE


  •  No me des todo lo que te pida, a veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo tomar.
  •  Cumple las promesas, buenas o malas... Si me prometes un premio dámelo, pero también si es castigo.
  • No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos. Si tú me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir, y si me haces lucir peor que los demás seré yo quien sufra.
  •  No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer, decídete y mantén esta decisión.
  •  Déjame valerme por mí mismo, sí tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender.
  • ü No me digas que haga una cosa que tú no haces, yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas, pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.
  • Cuando te cuente un problema mío no me digas: no tengo tiempo para boberías o eso no tiene importancia. Trata de comprenderme y ayudarme.
  •  Y quiéreme, y dímelo, a mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.